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¿Por qué los beneficios individuales son un secreto en Brasil?

by Kevin McDonald

Publicado por América Economía en español el día 27 de enero del 2011.

En todo el mundo los dueños de compañías cotizadas en bolsa están interesados en saber cuándo ganan los CEOs y directores, especialmente después de los escándalos y bancarrotas corporativas de los dos últimos años, que involucraron altas comisiones pagadas a estos ejecutivos.

En Brasil muchas compañías dicen: "es un asunto de seguridad. Pondríamos en peligro a nuestra gente si divulgáramos cuando ganan".

¿Realmente? Las empresas listadas en el Bovespa ya divulgan lo que ganan colectivamente sus directores, e indican el número de personas por categoría. De esta información cualquiera puede calcular el sueldo medio. Alguien en la alta dirección que gane por debajo de este promedio está así expuesto innecesariamente a un "riesgo de seguridad". Si una compañía divulgase lo que le paga a un individuo, reduciría su riesgo de seguridad. ¿Acaso a la compañía no le importa esta persona? Si no es así, ¿por qué no publicar los datos individuales y ofrecer una vida más segura para todos? Es un argumento que no se sostiene.

¿Por qué esconder los salarios individuales? ¿Es para prevenir que la competencia saque partido de esta información? No, pues la mayoría de los CEOs sabe cuánto ganan sus pares.

Tal vez nadie quiere ser el primero en mostrar más de lo que exige la ley. Ahora es demasiado tarde para esa excusa. Usiminas, la siderúrgica de Minas Gerais, reporta individualmente las compensaciones de sus ejecutivos y directores. Puede ser la única empresa grande del Bovespa que lo hace. Los inversionistas han valorado esta mayor transparencia de la empresa pagando una prima por sus acciones, en relación a los ingresos netos de la compañía.

¿Será que las compañías pagan mucho a sus ejecutivos y no desean defender estas altas cifras? Tomemos en cuenta el caso de Vale, el gigante del acero. En 2009, Vale le pagó a sus altos ejecutivos un total de R$6,2 millones, cinco veces el promedio en Usiminas y el doble que la CSN, otra siderúrgica grande. Y más aún, entre 2004 y 2009, las remuneraciones de la alta dirección aumentaron casi el doble que los ingresos netos y el precio de la acción. Uno podría pensar que los sueldos de los altos ejecutivos de Vale son un tema sensible. Las altas compensaciones pagadas en 2009 ya han sido divulgadas, sin embargo, y no deben ser defendidas. Por ello es poco probable que Vale tenga algo que perder entregando mayores detalles, por ejemplo, los pagos que recibieron los ejecutivos individualmente.

¿Tal vez algunos directores temen tener que justificar altas comisiones pagadas a directores no-ejecutivos, léase ellos mismos? Un ejemplo es el banco Bradesco. En 2009, le pagó a cada director no ejecutivo un promedio de R$2,7 millones. Esto equivale a 6,7 veces lo que pagó el Santander Brasil, 33 veces lo que pagó Itaú Unibanco y 71 veces lo que pagó Banco do Brasil. La dieta promedio por sesión de directorio en Bradesco fue de R$360.000. Y estos ingresos no incluyen las ganancias de capital y los dividendos que los directores no ejecutivos ganaron por las casi 12 millones de acciones ordinarias de Bradesco que poseen. Está información se encontraba en la página 459 del Formulario de Referencia y carecía de cualquier explicación adicional. Tampoco provocó una revuelta de accionistas minoritarios. Dado esto, los directorios no debieran preocuparse que un nivel adicional de detalle -información individual- pudiera ofender a nadie.

¿Tal vez a una empresa le preocupe divulgar un esquema de compensaciones poco ortodoxo? Está el caso OGX. En 2009, el accionista controlador de este productor de petróleo y gas entregó compensaciones suplementarias que no se incluyeron como gasto en las declaraciones de ingresos de la compañía. Para los ejecutivos estos suplementos equivalían a 13 veces sus remuneraciones, y para los directores casi diez veces. Y son bajos en comparación con el apoyo que proporcionó el gobierno a ese rival colosal de OGX que es Petrobras. Fueron divulgados en la nota 15 de los estados financieros del 30 de junio de 2010. El inusual método de pago ya es público y no ha causado mayor controversia. Reportar los pagos individuales debiera ser un hecho anodino.

¿Tal vez una compañía ha informado distintas cifras que deben ser conciliadas? En 2009, Gerdau informó aproximadamente R$15 millones menos a la brasileña CVM que a la SEC estadounidense. Esto se explica por la diferencia entre la contabilidad devengada (CVM) y la contabilidad en efectivo (SEC) y podría ser considerada poco importante. Por otra parte, incluso la cifra menor (R$48 millones según contabilidad devengada) resulta alta en comparación con un presupuesto mensual de compensaciones de R$28.300 por persona (para ejecutivos y directores) aprobado por los dueños de la compañía en la reunión anual del 30 de abril de 2010. Y lo que es más, estos fueron registrados en las minutas de dicha reunión (resolución Nº 164/2009-AGO) y en los informes de Gerdau a la CVM y a la SEC. No están ocultos y no se tornarán más visibles divulgando información individual.

En resumen, no hay ninguna buena razón para que las compensaciones individuales sigan siendo un secreto para los accionistas de las empresas brasileñas. Por el contrario, existe una muy buena razón para divulgar esta información: los inversionistas agradecerán la mayor transparencia, se sentirán más seguros de la administración de la empresa y, por lo tanto, estarán dispuestos a pagar un precio mayor por las acciones.

Ahora que 2010 ha concluido y las empresas brasileñas están preparando sus informes anuales, debieran divulgar las compensaciones individuales. En vez de esperar a que la ley los obligue, debieran tomar la iniciativa y unirse al resto del mundo en el desarrollo de una gobernanza corporativa más abierta y responsable. Es por su propio bien.

Socios

Kevin McDonald
Kevin cuenta con más de 25 años de experiencia en banco de inversión, consultoría, privado equity, y negocios internacionales.
Michael Lehner
Michael ha trabajado en el campo de la alta tecnología durante 30 años, como gerente de operaciones, consultor, capitalista de riesgo y banquero de inversiones.
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